Un círculo donde puedo ser yo

Pareciera que nuestra lealtad, en temas de amistad, es algo que se da por sentado, como un tipo de relación casi asegurada con la que uno no debiera tener problemas y simplemente aceptar al otro tal cual es. La verdad es que una relación de amistad involucra mucho compromiso, como cualquier otra relación. 



Las amistades, se tienen que cuidar, se tienen que regar y tienen que ser recíprocas. La reciprocidad es esa clave para que una relación funcione, es decir el otro puede contar conmigo y yo con él. Yo dispongo de mi tiempo para estar con él o ella y él o ella también hace tiempo para estar conmigo. Yo escucho con atención y el otro también debe escucharme con atención. Si bien es imposible que en las relaciones exista una relación totalmente equitativa, tipo 50-50, tampoco es saludable tener relaciones donde nosotros damos todo todo el tiempo. Es muy probable que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con esa persona que nos agrada y nos cae muy bien pero que siempre tenemos que adaptarnos a ella, tenemos que ajustarnos a sus tiempos o a su ritmo, pero no puede ser todo el tiempo una relación donde tú cedas. Tampoco puede ser una relación donde el otro esté cediendo todo el tiempo en como tú quieres, donde tú quieres y cuando tú quieres. 


Tomar consciencia de las relaciones en las que estamos involucrados lleva trabajo, tiempo y atención porque así como cuidamos al otro tenemos que cuidarnos nosotros. Es fácil excusarnos con un ¨él o ella está más ocupado que yo¨ o justificarnos con ¨yo no tengo tiempo, tiene que adaptarse si quieren verme¨. La realidad es que ambas partes deben cuidar la relación, ambas partes deben de ser flexibles cuando la situación lo requiera y ambos deben respetar y valorar el tiempo y los quehaceres del otro. Estos son los principios básicos de las relaciones, cosas que nunca te enseñaron en casa ni en la escuela, pero que cuando trabajas en ti mismo y te preocupa la calidad de vida y de relaciones que tienes, comienzas a cultivarlos.

Qué decir de tener amistades donde tú puedas ser tu mismo, donde compartas con gente que tiene estas ganas de aprender y de ser mejor. Recuerdo haber estado en un círculo de amigos donde nos entendían por qué había cambiado mi dieta, por qué había comenzado una vida más saludable y asistía a terapias regulares para cuidar mi cuerpo. En un momento entendí que ese ya no era mi lugar, no porque ellos ya no fueran agradables, sino que había comenzado un camino diferente, las cosas en común con ellos eran una mala alimentación, tomar alcohol todos los fines de semana y muchas veces durante la semana,  estar sentados cumpliendo el mismo rol de siempre. Yo había cambiado y ellos no entendían, se reían de ¨mis cosas¨ y ya no entendía qué hacía yo ahí. Recuerdo también a un amigo que intentaba salir de su círculo de amistades que me decía que no podía dejarlos porque no tenía más amigos que ellos, y para ¨encajar¨ él era presionado para tomar cerveza todos los días que se reunía con ellos, y eso a él no le gustaba. Otra amiga me comentó sobre su círculo de amistades donde ella sentía que siempre estaba para los demás pero ellos nunca estaban para ella y les parecía que ella se estaba ¨poniendo rara¨ por ir a psicoterapia y tener nuevos descubrimientos.

Muchas relaciones terminan cuando tú cambias y tomas consciencia de ellas, porque te das cuenta que ya no quieres estar rodeada de gente por costumbre sino por intención. Valoras lo que hacen por ti y lo que tú haces por ellos. Y sí, tu círculo de amistades se reduce, y posiblemente te quedes con pocos amigos, o incluso que ya no tengas amistad con nadie de esas amistades anteriores. Y cómo dijo mi amigo, ¿si no tengo otros amigos cómo voy a dejar de salir con ellos? No estamos solos, tal vez solamente nos toca conocer gente nueva con la que podemos compartir más plenamente, con la que podemos estar con reciprocidad. Empezar a cultivar una amistad ahora, a esta edad, de adultos, jóvenes o mayores, no es tan simple. Pero no es tan difícil tampoco.
Es complejo asimilar que ya no encajas en el grupo de amistades, que buscas cosas nuevas y que aprendes a reconocerte y reconocer relaciones con espíritu y calidez. Es más fácil quedarse en el mismo lugar y pretender encajar, pero cuando hayas crecido lo suficiente te darás cuenta que ya no es tu espacio, y si decides quedarte también estará bien; puedes quedarte sabiendo que ahora tú eres diferente, pero no debes limitarte de conocer a otras personas que buscan lo mismo que tú  y que te valorarán como lo mereces. 
Hay muchos lugares donde puedes comenzar, contactar con otras personas que compartan intereses a los tuyos y que estén en un camino de consciencia y aprendizaje, donde puedas ser tú sin ser juzgado.

Si deseas compartir con otras personas que están en este camino puedes escribirnos para ser parte del grupo de crecimiento: info@terapiaybienestar.com.mx