Todos mis miedos

05.11.2020

Qué miedo ponerte a escribir sobre tus propios miedos. Tal vez al escribirlos te darías cuenta que los miedos en los que te estás enfocando no son tan grandes, y detrás de ellos hay unos monstruos más grandes. Tal vez te darías cuenta que son miedos tontos o aprendidos de alguien más, pero un miedo por más simple y tonto nos puede paralizar. El miedo puede crecer, hacerse pequeño, moverse de una situación a otra, pero ahí está, tal vez porque no lo hemos enfrentado, pero lo mayoría de las veces es porque ni hemos intentado hablar con él, conocerlo, saber de dónde viene y para qué está aquí. He descubierto que los miedos son muy útiles, por más raro que parezca, el miedo me da una alerta de que hay algo importante que sucede, que hay cambios que vienen, que estos momentos yo necesito reaccionar! Y al llegar el miedo tengo que replantearme qué soy, a dónde quiero moverme, qué quiero ser. Si estoy en un momento donde tengo que decir algo en mi trabajo que creo que no está bien cómo se hacen las cosas, y temo perder mi trabajo, pero sé que no está bien quedarme callada, debo de preguntarme para qué está aquí este temor, y cuando lo hago descubro que está ahí para ponerme esa encrucijada de qué quiero ser, ¿quiero ser una persona que se queda callada cuando algo está mal o quiero ser una persona que hace frente a la situación y sabe expresar su inconformidad? Sí, expresarme implica miedo, pero no expresarme implica ser alguien que no quiero ser, ser algo que dentro de mi está mal. El miedo puede durarte los minutos que piensas que te pueden despedir de tu trabajo, puede durar horas o un par de días mientras lo planeo, lo hago y hay alguna repercusión. El miedo puede estar ahí durante la reunión mientras intento expresarme, pero si no hago nada, la sensación de ser algo que no quiero ser, que yo misma considero que no soy es terrible y eso puede durar años, puede, incluso, enfermarnos. El miedo sólo dura hasta que decidimos hacer algo al respecto y lo hacemos.
Al darle frente a eso que nos da miedo podemos ver que tal vez no era tan complejo como parecía en nuestra mente, porque el hecho de temerle es lo que hace aparentemente grande la situación, incluso puede que eso que ves tan imponente, nadie más le de importancia excepto tú. El miedo siempre es una oportunidad para aprender, siempre viene a enseñar, pero no se puede aprender si no se camina sobre él, en sacarle la vuelta no habrá ningún aprendizaje, pero verlo y tomarte el tiempo de sentirlo y escucharlo puede ser un paso más cerca de eso que nos viene a enseñar.
Si observas detenidamente tu miedo puede ser tu mejor aliado, viene a enseñarte cuál es tu camino, cuáles son las cosas que valen la pena y son los riesgos que vale la pena tomar. Por ejemplo, ahora me doy cuenta de que a pesar de que tengo muchos miedos, hay uno muy importante que no puedo ignorar, que temo no hacer lo que amo, hacer algo que sé bien que no es mi camino y me vea forzada por mi misma a hacer cosas que únicamente tienen una recompensa económica. Ahora que este miedo se ha vuelto tan grande y se aparece por todos lados, ha llegado un momento de decisión donde he tenido que sentarme a verlo de frente y platicar con él unos días, a veces dentro de mí, a veces compartirlo con mis amigos, a veces dentro de una meditación; y todos los días al hablarle y escucharle de una forma distinta, conozco algo nuevo y veo una nueva oportunidad para aceptar que esté aquí conmigo. Así que mi miedo y yo ya estamos listos para cruzar el umbral, con miedo pero dispuestos a cruzarlo, sabiendo que ahí del otro lado habrá un respiro; tal vez no será ni lo mejor ni lo peor que yo pensaba, simplemente será otro momento, otro lugar, pero ya seremos otros, yo seré otra y mi miedo será otro. 
Y recordemos que en las situaciones donde no sabemos qué va a ocurrir, donde no hay nada seguro, eso mismo hace que todo sea posible.

Si observas detenidamente tu miedo puede ser tu mejor aliado, viene a enseñarte cuál es tu camino, cuáles son las cosas que valen la pena y son los riesgos que vale la pena tomar. Por ejemplo, ahora me doy cuenta de que a pesar de que tengo muchos miedos, hay uno muy importante que no puedo ignorar, que temo no hacer lo que amo, hacer algo que sé bien que no es mi camino y me vea forzada por mi misma a hacer cosas que únicamente tienen una recompensa económica. Ahora que este miedo se ha vuelto tan grande y se aparece por todos lados, ha llegado un momento de decisión donde he tenido que sentarme a verlo de frente y platicar con él unos días, a veces dentro de mí, a veces compartirlo con mis amigos, a veces dentro de una meditación; y todos los días al hablarle y escucharle de una forma distinta, conozco algo nuevo y veo una nueva oportunidad para aceptar que esté aquí conmigo. Así que mi miedo y yo ya estamos listos para cruzar el umbral, con miedo pero dispuestos a cruzarlo, sabiendo que ahí del otro lado habrá un respiro; tal vez no será ni lo mejor ni lo peor que yo pensaba, simplemente será otro momento, otro lugar, pero ya seremos otros, yo seré otra y mi miedo será otro. 
Y recordemos que en las situaciones donde no sabemos qué va a ocurrir, donde no hay nada seguro, eso mismo hace que todo sea posible.

Si te preguntaran ¿Para qué crees que está tu miedo hoy aquí contigo?¿Qué contestarías?

¿Qué haces con tus miedos? ¿Lo minimizas? ¿Los magnificas? ¿Para qué?

Si observas detenidamente tu miedo puede ser tu mejor aliado, viene a enseñarte cuál es tu camino, cuáles son las cosas que valen la pena y son los riesgos que vale la pena tomar. Por ejemplo, ahora me doy cuenta de que a pesar de que tengo muchos miedos, hay uno muy importante que no puedo ignorar, que temo no hacer lo que amo, hacer algo que sé bien que no es mi camino y me vea forzada por mi misma a hacer cosas que únicamente tienen una recompensa económica. Ahora que este miedo se ha vuelto tan grande y se aparece por todos lados, ha llegado un momento de decisión donde he tenido que sentarme a verlo de frente y platicar con él unos días, a veces dentro de mí, a veces compartirlo con mis amigos, a veces dentro de una meditación; y todos los días al hablarle y escucharle de una forma distinta, conozco algo nuevo y veo una nueva oportunidad para aceptar que esté aquí conmigo. Así que mi miedo y yo ya estamos listos para cruzar el umbral, con miedo pero dispuestos a cruzarlo, sabiendo que ahí del otro lado habrá un respiro; tal vez no será ni lo mejor ni lo peor que yo pensaba, simplemente será otro momento, otro lugar, pero ya seremos otros, yo seré otra y mi miedo será otro. 
Y recordemos que en las situaciones donde no sabemos qué va a ocurrir, donde no hay nada seguro, eso mismo hace que todo sea posible.


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